Para competir, antes que pensar en oponerse a los otros habría que empezar a colaborar con los demás integrantes del propio equipo. Hay que construir una colaboración dentro del grupo para solucionar las desavenencias que dan al traste con la cohesión interna.
Nadie podrá certificar que al otro lado del esfuerzo vaya a encontrarse con el triunfo. Porque no todos piensan lo mismo ni todos están dispuestos a sacrificarse de la misma manera. El éxito es imprevisible.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comments:
Publicar un comentario